Estas reflexiones están inspiradas en los cuadernos de FIFA que se llevó a cabo en la XXII reunión del 2013 donde se hablo de varios temas y entre ellos el fenómeno del llamado fútbol moderno.
Introducción
El fútbol experimenta una constante transformación, se extiende, se mundializa; los pequeños países comienzan a organizarse, las fronteras se abren a los jugadores, los equipos viajan, y la formación de los
jóvenes futbolistas ha alcanzado nuevos niveles en varios países. En resumen, el fútbol se halla bien encaminado.
Desde el punto de vista del juego, el fútbol evoluciona vertiginosamente: evoluciona el juego en la cancha;
evolucionan los asuntos relacionados con el juego y las competiciones; y, recientemente, se han igualmente
observado avances en los factores humanos y en las estructuras que conducen a óptimos rendimientos.
Para comprender mejor dicha evolución y los asuntos relacionados con el fútbol en el tercer milenio, debemos echar una rápida mirada al estado actual del juego.
La evolución del juego
“Más veloz, más fuerte, más alto, más técnico”. Esta frase resume perfectamente la evolución del fútbol en el transcurso de los últimos años.
• La velocidad es superior. No sólo la velocidad de carrera, sino igualmente –y ante todo– la rapidez de ejecución de acciones básicas, como el control del balón, el pase o el remate.
• Los duelos directos son cada vez más empeñosos y obligan al jugador a desarrollar cualidades atléticas muy superiores a las del pasado.
• Indudablemente, el aspecto del juego que ha sufrido la evolución más marcante es la habilidad técnica.
Todos los observadores presentes en la última Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002™, en el último
Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA 2003 y en el Campeonato Mundial Sub-17 de la FIFA 2003, han
podido apreciar el alto nivel técnico exhibido por las mejores naciones futbolísticas.
La evolución táctica
La táctica tampoco ha escapado a la renovación global en el fútbol. En materia de sistemas de juego, han surgido nuevos planteamientos: 4-4-2, 3-5-2, 4-5-1, 3-4-3. Los sistemas efectivos y la manera de aplicarlos
se modifi can incluso durante el transcurso de un partido (3-5-2 en fases ofensivas, 4-4-2 en fases defensivas), según el resultado y la situación de juego en un partido determinado. Sin embargo, el cambio más notable fue el advenimiento del “fútbol total”, que implicaba un ritmo de juego más elevado.
La noción del fútbol total, creada hace un cuarto de siglo y preconizada con éxito, entre otros, por el rumano
Stefan Kovacs, antiguo entrenador de la selección francesa y del Ajax Amsterdam, implicaba una presión contínua, en todo instante.
Actualmente, se le otorga cada vez mayor importancia al cambio del ritmo de juego. Los conjuntos que se
hallan en ventaja están en condición de controlar los tiempos del equipo, sabiendo cuándo acelerar y cuándo
buscar la pausa, o jugar sosegadamente, para luego sorprender al adversario con mayor eficacia. Estas alternaciones del ritmo marcan frecuentemente la diferencia, creando brechas en una defensa generalmente
herméticamente cerrada.
Los elementos tácticos del fútbol moderno han acrecentado la importancia y la calidad técnica de los atacantes, habiéndose enriquecido considerablemente su repertorio técnico y capacidad atlética, así como su
contribución en el juego. Para ser efi caces, dichos jugadores deben ser explosivos y hábiles delante la meta
contraria, además de veloces y dotados de un excelente juego de cabeza, como el brasileño Ronaldo, el inglés Owen, el francés Henry, el español Raúl – los grandes atacantes de la actualidad.
Sin embargo, se sobreentiende que la preponderancia de los jugadores creativos no ha sido afectada por el nuevo orden en el fútbol internacional. Los Platinis, Gascoignes, Laudrups, Rivaldos y aquéllos que los emulan tendrán siempre una influencia decisiva.
La evolución del jugador
La evolución del juego implica necesariamente que el jugador se adapte. Las cualidades que se exigen hoy
día para triunfar al nivel más alto no tienen nada en común con aquéllas de hace más de una década.
• El jugador contemporáneo debe poseer una técnica perfecta, lo cual requiere esencialmente que los jugadores reciban una formación previa (12-15 años) y una formación (16-19 años) de alto nivel en su juventud. Es la fase ideal para mejorar su habilidad técnica y desarrollar cualidades específi cas, tales como el remate, el juego de cabeza y el dribleo.
• Deberá desarrollar un agudo sentido táctico, a fi n de asimilar las instrucciones básicas impartidas por el entrenador, pero conservando al mismo tiempo su capacidad de reacción y adaptación, que puede resultar decisiva durante un cambio de táctica en el transcurso de un partido.
• Deberá ser, ante todo, un atleta, un deportista completo de máximo nivel. Es indispensable que cuente con cualidades como velocidad, fuerza y capacidad de recuperación.
• Como la fuerza mental forma parte de la panoplia del ganador, el jugador deberá ser capaz de imponerse
mentalmente, dominar las situaciones críticas, y estar en condición de superarse cuando la situación así lo exija.
La evolución de las competiciones y los factores implicados
En las pasadas décadas, los factores implicados en el fútbol, tanto desde el punto de vista deportivo como financiero, han experimentado un aumento sin precedentes. Obviamente, las grandes competiciones internacionales no han podido mantenerse indiferentes ante esta nueva tendencia. Como desde siempre es habitual en el fútbol, éste tuvo que adaptarse a las circunstancias.
• Competiciones internacionales y nacionales
La Copa Mundial de la FIFA, disputada cada cuatro años, continúa siendo el acontecimiento supremo en el
mundo futbolístico, y es una especie de fotografía instantánea de las tendencias en curso. Efectivamente, es frecuentemente el punto de partida de nuevas orientaciones futbolísticas que repercutirán, al menos a corto plazo, en el entrenamiento y en la formación de jóvenes futbolistas – los futuros profesionales de nuestro deporte. Los siguientes campeonatos de adultos, organizados por las diferentes confederaciones,
– Copa Africana de Naciones – CAF – África
– Copa América – CONMEBOL – Sudamérica
– Copa Asiática – AFC – Asia
– Copa de Oro – CONCACAF – América del Norte, Central y el Caribe
– Copa de Naciones – OFC – Oceanía
– Eurocopa – UEFA – Europa
que se disputan cada cuatro o incluso cada dos años, ofrecen igualmente considerables informaciones sobre la evolución del fútbol. Incluso en el sector juvenil, las diferentes competiciones internacionales -particularmente los Campeonatos Mundiales Juveniles (Sub-20 y Sub-17)-, se han convertido en fuentes de importantes reflexiones sobre el futuro de las generaciones venideras.
Gracias a la calidad de su juego, el fútbol femenino adquirió igualmente una enorme popularidad. Las recientes competiciones internacionales son una prueba elocuente de ello.
Las competiciones internacionales de clubes han sufrido considerables cambios. La Liga de Campeones de la UEFA, la Liga de Campeones Africana, la Copa Libertadores y la Copa de Campeones de Asia se han convertido en verdaderos campeonatos con sistema de liga en lugar de eliminaciones directas. Se puede afirmar, sin duda alguna, que se trata de verdaderos campeonatos continentales.
La estructura de los campeonatos nacionales profesionales (Bundesliga, Ligue 1, Premier League, Primera División, Serie A) de los grandes países futbolísticos, con 18 a 20 clubes, imponen al jugador disputar 2 a 3 partidos por semana, sin mencionar las tradicionales copas nacionales, que permiten a los “chicos” enfrentarse a los “grandes”. Como resultado de estas numerosas competiciones nacionales e internacionales, la FIFA introdujo un calendario internacional de partidos, válido mundialmente, con el fin de mejorar la coordinación de todas las competiciones. Según dicho calendario, los jugadores internacionales han de disputar el siguiente número de partidos durante una temporada:
• 46 partidos de clubes (campeonato/copa nacionales)
• 16 partidos en competiciones de clubes de confederaciones (competiciones de clubes de la UEFA, Copa
Libertadores, etc.)
• 12 partidos internacionales A ello se agregan 4-5 semanas de vacaciones.
• Los desafíos del fútbol
Uno de los mayores desafíos del fútbol contemporáneo y futuro es cómo manejar la afl uencia masiva y, generalmente, desmedida, de considerables sumas de dinero en todos los niveles. El vertiginoso aumento de los derechos de transmisión televisiva, los crecientes intereses de los patrocinadores, el desarrollo de la mercadotécnica y las operaciones de relaciones públicas altamente profesionales, así como la cotización de ciertos clubes en la Bolsa (particularmente en Inglaterra) han conducido a incrementar considerablemente los fondos de los clubes profesionales. Los efectos resultantes de ello se han sentido particularmente en el mercado de las transferencias.
Sin duda alguna, una tal afl uencia fi nanciera en la caja de los clubes es un hecho satisfactorio, siempre y cuando el dinero pueda ser utilizado para desarrollar el fútbol. No obstante, el riesgo de abuso de los fondos es tanto mayor cuanto mayores sean las sumas involucradas.
Sería suicida oponerse a dicha evolución económica. Utilizado en el momento oportuno, el dinero puede ayudar a incrementar la calidad de nuestro deporte a largo plazo. Cuanto más atractivo sea el producto, tanto mejor será el espectáculo que pueda ofrecer, lo cual, a su vez, mantendrá el interés del público. Sin embargo, la calidad del espectáculo no será una garantía de éxito si no se adaptan ciertas reglas, y si no se realizan innovaciones en ciertos sectores del fútbol. La constante innovación es un elemento crucial. Si no existe audiencia, no habrá fútbol. Si no existe espectáculo, no habrá audiencia. Y si no existe una formación de jugadores de calidad, no habrá partidos espectaculares. Ahora bien, el dinero contribuye obviamente a la excelencia de la formación. Sabemos todos que una infraestructura apropiada, un cuadro administrativo efi ciente e instalaciones adaptadas adecuadamente son factores claves para una formación
exitosa. Pero todo ello es muy costoso.
En resumen, sí al dinero, pero prioridad al juego. El nivel del juego y los ingresos de dinero deben seguir una curva ascendente similar. Ello representa, indudablemente, un enorme desafío, pero toda visión sana del porvenir debe estar acompañada del interés profesado por la ética deportiva.
De modo que debemos aplaudir las numerosas campañas organizadas en todos los niveles a favor del juego limpio y de la deportividad (fair play) en todo el mundo. El desarrollo de los factores humanos y estructurales del juego A veces se tiende a creer que el éxito y el triunfo dependen únicamente del rendimiento de los jugadores. Ello es demasiado simple. De alguna forma, el fútbol es el producto terminado de una relación entre los jugadores, y aquéllos que los entrenan y los atienden.
El antiguo entrenador de la selección nacional francesa, Michel Hidalgo, subrayó dicho concepto con persistencia cuando dijo: “Hoy día, las exigencias que resultan de la excesiva cobertura del fútbol por los medios informativos signifi ca que la aparición pública del entrenador se extienda más allá del terreno de juego. Debe poder contar con la ayuda de asistentes competentes para estar en condición de asumir otras funciones,como por ejemplo, las relaciones con los dirigentes u otros funcionarios del club, así como con los medios de comunicación y los patrocinadores”.
En dicho entorno, el entrenador desempeña un papel indiscutible. Es él quien defi ne frecuentemente el estilo de juego del equipo. Será él, quien decida, cuando se halle confrontado al eterno dilema de jugar un fútbol espectáculo o atenerse únicamente al resultado. Actualmente, se tiende a jugar un fútbol ofensivo, especialmente desde la introducción de nuevas reglas relativas al pase hacia atrás al guardameta, a la regla del fuera de juego o a la obtención de tres puntos por una victoria. El profesionalismo que se exige del entrenador, las califi caciones requeridas para ejercer su profesión han acentuado su estatus y su infl uencia en el juego. Pese a que el entrenador no será jamás un “creador de milagros”, puede intervenir en los parámetros del rendimiento:
• Liderazgo: un equipo necesita líderes – el entrenador y uno de los jugadores. Este último es un líder moral, que dispone de una fuerte personalidad, capaz de imponerse sin vacilación. Es, de cierta manera, el enlace entre el entrenador y sus compañeros. Lamentablemente, no se les encuentra frecuentemente. De manera que es menester formarlos a partir de su juventud.
• El equipo: se pueden identifi car siete diferentes tipos de jugadores en un equipo: el líder, el goleador, el todoterreno (el “pulmón” del equipo), el creador, el jugador de engranaje, el jugador de apoyo, y el “protector”. El rendimiento del equipo se incrementará si se puede optimizar la interacción entre todas estas funciones.
• Capacidad táctica: a veces sucede que los equipos modifi can su sistema de juego incluso durante el transcurso de un partido. Por esta razón, los jugadores del futuro deberán disponer de un agudo sentido de conciencia táctica. Educar y capacitar a los jugadores en este sentido es, sin duda alguna, un elemento crucial en el proceso de desarrollo.
• Mentalidad: en este sector se ha de realizar aún una intensa labor. A partir de ahora, la formación deberá basarse en tres ejes equivalentes: técnica, táctica y personalidad.
• Dirección técnica: básicamente, existen tres tipos de dirección técnica, utilizados en la actualidad: la dirección técnica libre (no se imparten instrucciones precisas), la dirección técnica dirigida (se dan órdenes), y la dirección técnica creativa (se efectúan sugerencias, sin imponerse). El fútbol del mañana requiere una intensifi cación de la dirección técnica creativa. La noción “dirección técnica creativa” implica situaciones de entrenamiento y ejercicios que permiten diferentes soluciones. Ello permitirá que los jugadores manejen la situación por sí mismos. El entrenador utiliza claramente un método con menos intervenciones, y la creatividad practicada en las sesiones de entrenamiento repercutirá inevitablemente en el partido.
• El artista: más que nunca, el fútbol moderno debe ofrecer sufi ciente espacio para los jugadores creativos, capaces de decantar la balanza en favor de su equipo con una de sus genialidades individuales. Por consiguiente, habrá que alentar a este tipo de jugador y respaldar el desarrollo de su talento. Al respecto, una cifra ilustra mejor que palabras el enorme valor de dichos jugadores: el 30% de los goles que se marcan
es producto de acciones individuales. ¡Pero cuidado! El artista debe someterse al juego de su equipo.
• El equipo detrás del equipo: Como hemos visto, el fútbol moderno no se limita únicamente al terreno de juego. Se deberán considerar asimismo varios otros parámetros adicionales. Enumeramos a continuación tres categorías de personas que infl uyen, de cerca o de lejos, en la vida de un equipo:
− la gente en la cancha (jugadores, cuerpo técnico, personal médico)
− los dirigentes, los patrocinadores, los medios de comunicación, los hinchas (factores marginales)
− los “enemigos” del juego y los parásitos
Por lo tanto, el entrenador deberá
• rodearse con un efi ciente “equipo detrás del equipo”: los entrenadores asistentes, los preparadores físicos, los médicos, los kinesiólogos, los jefes de prensa, el utilero y los secretarios del equipo. Todos ellos deben protegerlo y apoyarlo, asumiendo responsabilidades para los aspectos vinculados con la preparación del juego y con las relaciones humanas;
• comportarse de tal manera que, de cara a la excesiva cobertura mediática en el fútbol, se convierta en una
figura primordial en su club. Ello presupone que sea capaz de responder juiciosamente en las entrevistas después de los partidos, que disponga de una capacidad de reacción y análisis rápida, y que pueda afirmarse como un director técnico extraordinario, con una fuerte y rica personalidad;
• ser innovador, con una mente despierta.
El concepto de la formación, es decir, la adecuada capacitación y entrenamiento de entrenadores, de sus equipos técnicos e incluso de los equipos administrativos, resulta ser un piedra fundamental en la pirámide del fútbol contemporáneo y futuro

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